El sistema de pedidos para tu cafetería
Tu café tiene dos picos —la mañana camino al trabajo y la merienda— y clientes que vuelven varias veces por semana. PedíAcá te da tu link propio para el café para llevar, sellos digitales para que ese hábito no se pierda y pedidos en la mesa, sin comisión por venta.
- Sin comisión por pedido
- Sellos digitales, sin app para el cliente
- Café para llevar sin hacer fila
El café que vive de la frecuencia, ordenado en un solo link
La cafetería es un negocio de ticket bajo y frecuencia alta: no vivís de la venta grande de un sábado, vivís de que la misma persona pase tres veces por semana a buscar su café. Eso cambia todo. Tu problema no es facturar una vez, es que ese hábito no se rompa —y que el margen de cada café con leche de Gs. 22.000 no se lo lleve una comisión ni una fila que espanta al apurado de la mañana. Abajo va cómo se ve tu operación de café dentro de tu propio sistema, más allá del titular.
Tus dos picos no son el mismo negocio
Una cafetería no tiene un pico, tiene dos, y funcionan distinto. El de la mañana es café para llevar y algo dulce camino al trabajo: gente apurada, ticket de un café y una medialuna, todo entre las 7:30 y las 10. El de la merienda, de 16 a 19, es café con leche y torta para quedarse un rato, mesa ocupada y ticket más alto. Producir la pastelería y armar el turno de baristas para uno no sirve para el otro: si horneás pensando en la merienda te quedás corto de medialunas a las 8, y si ponés dos personas a la mañana pero una sola a las 17 te tapás justo cuando la gente se sienta. Ver la curva de cada franja en tu panel es lo que te deja hornear la cantidad justa y poner la gente donde de verdad entra la venta, en vez de decidirlo por la sensación de la semana pasada.
El café de la mañana se pide antes de llegar, no en la fila
El cuello de botella de la mañana es la fila: cinco personas apuradas esperando su flat white mientras el barista prepara y cobra de a uno. Con tu link, el cliente pide y paga desde el celular camino al local —efectivo, transferencia o QR— y ve 'Listo para retirar' cuando su café está en la barra, así entra, lo levanta y sale sin hacer cola. Para vos eso descomprime el mostrador en la peor franja y no perdés al apurado que ve seis personas en fila y sigue de largo. El pedido entra a la barra con el método y la leche que eligió —cortado, con avena, doble— escrito tal cual, sin que el barista tenga que gritar un nombre ni descifrar un pedido dictado entre el ruido de la molienda.
Los sellos son el activo del café, no un adorno
La tarjeta de sellos nació en las cafeterías por una razón: es el rubro donde mejor rinde. Con ticket bajo y visita casi diaria, una tarjeta de siete u ocho sellos se completa en una o dos semanas, así que la recompensa se siente alcanzable y el cliente vuelve a tu barra en vez de a la de la esquina. El sello digital reemplaza la tarjetita de cartón con el sello medio borroso que el cliente siempre pierde: entra una vez con su email y de ahí cada café le suma su sello solo. El premio —un café gratis, un extra de la casa— te sale barato contra la cantidad de visitas que asegura, y cada persona que sella queda en tu base con lo que pide siempre, así sabés que el de las 8 toma cortado doble y la de la tarde, café con leche y medialunas.
El salón donde la gente se queda, y la hora muerta del medio
Buena parte de tu día no es para llevar: es gente que se sienta a trabajar, estudiar o merendar y consume de a rondas —un café primero, la torta media hora después, un segundo café antes de irse. Con un QR en cada mesa piden cada ronda desde el celular sin levantar la mano ni esperar que se libere alguien, y vos cerrás una sola cuenta al final; el fin de semana ese mismo salón es tu brunch, con mesas que giran y pedidos que se pisan. Y está el bache de la tarde, esa franja de 15 a 18 entre el almuerzo y la merienda donde la barra queda ociosa: una promo por horario —un porcentaje sobre el segundo café o la caja de medialunas, que aparece sola a las 15 y se apaga a las 18— corre demanda hacia esa hora muerta sin que descuentes cuando ya estás lleno.
Se conecta con el resto del sistema
- Fidelidad y clientes propiosEn una cafetería la tarjeta de sellos se completa en una o dos semanas por la visita casi diaria: es el rubro donde más rinde y donde un sello decide si el cliente va a tu barra o a la de enfrente.
- Analytics de tu caféLa curva por franja horaria te separa el pico de la mañana del de la merienda, así horneás la pastelería justa y armás el turno de baristas donde de verdad entra la gente.
- Promociones y cuponesUn happy hour de 15 a 18 llena el bache entre el almuerzo y la merienda, la franja donde tu barra está más ociosa, sin regalar margen en las horas llenas.
- Tu espacio propioEl café vive de Instagram: tu link junta el menú, tus reseñas de Google y la carta de métodos y granos en una sola dirección que ponés en la bio y en el QR del mostrador.
Preguntas frecuentes
Dudas de un cafetería, resueltas
¿Sirve para el café para llevar de la mañana?
Sí. El cliente pide y paga desde el celular camino al local y ve 'Listo para retirar' cuando su café está en la barra, así entra, lo levanta y sale sin hacer fila. En la peor franja de la mañana eso descomprime el mostrador y no perdés al apurado que ve cola y sigue de largo. El método y la leche que eligió entran escritos a la barra, sin gritar nombres.
¿El cliente tiene que descargar una app para juntar sellos?
No. Entra a tu link y la primera vez confirma su email con un código —una cuenta verificada para que nadie sume sellos ajenos—. Desde ahí cada café le acredita su sello solo, sin volver a registrarse y sin la tarjetita de cartón que siempre se pierde. Vos elegís cuántos sellos valen la recompensa; en un café, siete u ocho se completan en una o dos semanas.
¿Puedo usarlo para las mesas del salón y no solo para llevar?
Sí. Ponés un QR en cada mesa y el que se sienta pide ronda tras ronda desde su celular —el segundo café, la torta— sin esperar que se libere alguien, y cerrás una sola cuenta al final. El fin de semana el mismo salón te ordena el brunch, con las rondas de cada mesa entrando por separado a la barra.
¿Cobran comisión por cada café que vendo?
No. Pagás una tarifa fija mensual y te quedás con todo el margen de cada venta, que en un café de ticket bajo es lo que hace la diferencia a fin de mes. Las apps de delivery se llevan un porcentaje de cada café con leche de Gs. 22.000; acá el pedido número 1 y el número 500 del mes cuestan lo mismo en software.
El sistema, para tu rubro
Tu propio canal de pedidos, listo en una tarde.
Tu web, tu marca, tu menú y tus clientes. Sin comisión, sin apps en el medio.
