PedíAcá
La bocha de dulce de leche ya armada sobre las cubetas llenas

Para heladerías

La noche de calor, sin fila en la vitrina

Recibir pedidos de retiro y delivery desde tu propio link, con la venta por peso y los gustos a elección que maneja una heladería. El cliente pide adelantado y retira sin hacer cola en el mostrador; todo el margen queda en tu heladería, sin comisión por pedido.

Gratis para empezar. Sin tarjeta.

En 30 segundos

  • El cliente arma su medio kilo desde el celular y retira sin hacer cola frente a la vitrina.
  • Cada tamaño lleva su cantidad de gustos, y el que se agota desaparece del menú al instante.
  • Radio corto y mínimo más alto que el de comida caliente, para que el helado no se derrita.
  • Cada cliente del verano queda en tu base, para sostener la caja en invierno con promos por horario.

El pico del calor

La noche caliente: el pico que no avisa y la cola del mostrador

El domingo de calor, el que ya pidió pasa a retirar sin sumarse a la fila de la vitrina, y el equipo despacha en vez de anotar de cero. Si el local se satura igual, la recepción se pausa con un toque.

Una clienta mirando su pedido en el teléfono

22:10, pico de calor

Listo para retirar

El cliente sale de su casa con el timing justo, en vez de esperar frente a la vitrina.

Tu pedido

1 kg · 2 cucuruchos

Recibido
Preparando
Listo

Contra el reloj

El delivery de helado corre contra el reloj del derretido

El delivery de una heladería tiene una restricción que una pizza no tiene: el producto se arruina si el viaje es largo. Por eso el radio de reparto se configura corto y con un pedido mínimo más alto que el de un local de comida caliente, para que cada envío justifique salir rápido y el helado llegue en condiciones. Cada zona se define con su costo y su mínimo propios: el radio cercano con envío bajo, y afuera de cierto punto directamente no se ofrece delivery porque el kilo llegaría hecho sopa.

El pedido entra al panel completo —los gustos, el peso, la dirección con referencias, el medio de pago— así se prepara y sale en el mismo momento, sin el ida y vuelta de WhatsApp que le regala diez minutos al derretido. El cliente ve el costo de su zona y el total antes de confirmar, sin regatear el envío cuando el repartidor ya está en la puerta.

Cobrar el pedido completo

Se configura un radio corto con pedido mínimo alto y zonas propias para que el helado llegue antes de derretirse y cada envío justifique el viaje.

Peso y gustos

La venta por peso: el kilo con cuatro gustos y el sabor que se agotó

El kilo con cuatro gustos, el medio con tres: cada tamaño se arma con sus gustos a elección y a la cazoleta llega la lista exacta. La cubeta que se termina se marca agotada y desaparece de la carta al instante.

Kilo, medio, cuarto

Los gustos, por tamaño

El cliente arma su combinación desde el celular; nadie interpreta un audio.

1 kg — 4 gustos

Dulce de leche granizado · Sambayón · Frutilla al agua · Pistacho

1
Gs. 70.000
El dueño al frente de su local

Se terminó la cubeta

Agotado al instante

Se marca desde el panel y deja de ofrecerse. Al reponer, vuelve con un toque.

¼ kg — Pistacho

Ya no está disponible

La caja en invierno

El invierno: sostener la caja cuando baja la temperatura

El problema más caro de una heladería no es el verano lleno, es el invierno vacío. La venta de mostrador afloja cuando baja la temperatura, y ahí es donde tu base de clientes propia pesa: cada persona que pidió en la temporada alta quedó registrada con su historial, así que en junio se les puede hacer llegar una promo puntual en tu nombre en vez de esperar a que el calor los traiga solo. Las promociones con vigencia por horario y por día llenan las franjas muertas: un happy hour de la tarde, un descuento de un día de semana, un combo familiar para la merienda.

Y como el histórico de venta no se borra, al planificar la temporada que viene se decide qué gustos producir y cuánto stock tener con los números del año pasado a la vista, no con la sensación de que 'el verano pasado el pistacho se vendió bien'. La heladería deja de vivir solo de la ola de calor y arma una relación con el cliente que la sostiene todo el año.

Llenar la hora muerta

El happy hour de la tarde y el descuento de un día de semana llenan las horas muertas y sostienen la caja en los meses fríos, cuando la venta de mostrador afloja.

Antes de empezar

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