Abrir el delivery de tu restaurante no es imprimir un número de WhatsApp y esperar. Es una operación con reglas propias: hasta dónde repartís, cuánto cobrás por el envío, qué platos aguantan el viaje, cómo cobrás y cómo no se te tapa la cocina cuando entran diez pedidos juntos. Esta guía te lleva paso a paso, con números realistas para Argentina y Paraguay.
La decisión de fondo es una sola: montás tu delivery propio, con tu marca y tus clientes, o dependés de una app que te cobra comisión por cada pedido. Vamos a armar primero la operación y después a mostrarte por qué el delivery propio te conviene a mediano plazo.
Definí tus zonas y el costo de envío por zona
Antes que nada, dibujá tu radio de reparto sobre un mapa. La regla base es simple: hasta donde puedas entregar sin que la comida llegue fría ni el reparto se coma la ganancia. Para la mayoría de los locales eso son entre 3 y 5 km, o de 15 a 25 minutos de viaje. Todo lo que quede más lejos, mejor dejarlo afuera al principio que quedar mal.
No cobres un envío plano para toda la ciudad. Partí tu radio en dos o tres zonas concéntricas y ponele un costo a cada una: por ejemplo Gs. 8.000 la zona cercana, Gs. 15.000 la media y Gs. 25.000 la lejana; en Argentina, algo como $1.500 / $2.500 / $3.500 según la distancia. Así el cliente cercano no subsidia al lejano y vos no perdés plata en cada viaje largo.
Definí también un mínimo de pedido por zona. Un mínimo de Gs. 40.000 (o su equivalente en pesos) evita que mandes un cadete a diez cuadras por un solo café. Y considerá el envío gratis por encima de cierto monto, por ejemplo sobre Gs. 120.000: sube el ticket promedio sin regalar la ganancia.
Armá el menú pensado para viajar, con fotos
El delivery no vende lo mismo que el salón. Los platos que llegan mejor son los que aguantan 20 minutos en una bolsa: hamburguesas, pizzas, milanesas, bowls, guisos. Lo que se arruina —fritos que se ablandan, helados que se derriten, papas que se humedecen— o lo sacás del menú de delivery o lo mandás aparte, en su propio envase.
Cargá foto real a cada plato. Un menú de delivery con fotos vende bastante más que una lista de texto: el cliente no puede oler ni ver la vitrina, la foto es todo lo que tiene. No hace falta un estudio; buena luz natural, fondo neutro y el plato emplatado como lo servís alcanza. Sacá las fotos una vez y te sirven por meses.
Escribí descripciones cortas que digan qué trae cada cosa y ofrecé los agregados como opciones (extra queso, punto de cocción, sin cebolla). Cada agregado sube el ticket y, además, baja los reclamos porque el cliente pidió exactamente lo que quería.
Elegí los medios de pago locales
El pago tiene que ser el que tu cliente ya usa, no el más cómodo para vos. En Paraguay eso significa transferencia bancaria o billetera, pago con QR y efectivo contra entrega; en Argentina, transferencia, QR y efectivo. Si obligás a un solo medio, perdés pedidos.
El efectivo contra entrega sigue siendo enorme en LATAM, así que mantenelo, pero preparate: el cadete tiene que salir con cambio y conviene que el cliente avise con cuánto paga. Para transferencias, pedí el comprobante antes de despachar, sobre todo con clientes nuevos.
Un consejo que evita dolores de cabeza: dejá el número o alias de pago visible en la confirmación del pedido, no en un chat que después se pierde. Cuanto menos ida y vuelta por WhatsApp para cobrar, menos pedidos se caen a mitad de camino.
Organizá la cocina para el pico
El delivery se concentra: viernes y sábado de 20 a 22 se te junta el 40% de la noche en dos horas. Si la cocina no está preparada para esa ola, los tiempos se disparan y el cliente que esperó 70 minutos no vuelve.
Separá la comanda de delivery de la del salón para que el cocinero sepa qué sale en bandeja y qué sale en bolsa. Definí un tiempo de preparación honesto por plato y comunicá al cliente un rango realista —por ejemplo 40 a 55 minutos en hora pico— en vez de prometer 30 y fallar. La expectativa bien puesta vale más que la rapidez prometida.
Preparate el puesto de armado: una mesa solo para empacar, con bolsas, envases y etiquetas a mano. El plato listo que espera diez minutos porque nadie lo embolsa llega tan frío como el que tardó en cocinarse. Y tené un tablero, aunque sea una pantalla, donde la cocina vea todos los pedidos en curso sin depender de gritos ni papeles sueltos.
Resolvé el reparto: propio, cadetería o mixto
Tenés tres caminos. Reparto propio con tu moto: es lo más barato por viaje y el cadete lleva tu marca, pero te limita a un pedido por vez. Cadetería tercerizada por viaje: pagás Gs. 15.000 a Gs. 25.000 por entrega (o $2.000 a $3.500 en Argentina) y escalás sin comprar motos. Mixto: tu cadete para la zona cercana y cadetería para los picos y las zonas lejanas.
Lo importante es que el costo del reparto lo cubra el envío que cobrás, no tu margen del plato. Si el cadete tercerizado te cobra Gs. 20.000 y vos cobrás Gs. 15.000 de envío, estás perdiendo Gs. 5.000 en cada pedido sin darte cuenta. Ajustá las zonas hasta que el envío cubra el reparto real.
Empezá con lo que ya tenés y sumá capacidad cuando la demanda lo justifique. Muchos locales arrancan con un solo cadete propio los fines de semana y recién suman cadetería cuando el volumen no da abasto.
Por qué el delivery propio le gana a depender de las apps
Las apps de delivery te dan volumen desde el día uno, y por eso tientan. Pero te cobran una comisión que suele ir del 15% al 30% por pedido, se quedan con los datos de tu cliente y ese cliente no es tuyo: es de la app. Cada pedido que entra por ahí es una venta que pagaste caro y un cliente que no podés volver a contactar.
El delivery propio invierte esa ecuación. La venta es tuya, sin comisión por pedido. El cliente queda en tu base: sabés qué pidió, cuándo, y le podés mandar una promoción la próxima. Y el pedido entra por tu propia página, con tu marca, no dentro de un catálogo donde competís al lado de otros veinte locales.
No es todo o nada. Muchos restaurantes usan las apps como vidriera para que los descubran y empujan a esos clientes hacia el pedido directo con un imán en la bolsa o un descuento por pedir por tu página. El objetivo a mediano plazo es que la mayor parte de tu delivery entre por un canal que no te cobra comisión.
Números realistas de cuánto te queda
Hagamos la cuenta con un pedido de Gs. 100.000. Por una app con 25% de comisión, se quedan Gs. 25.000 y a vos te entran Gs. 75.000 antes de costos de comida. Por tu delivery propio, entran los Gs. 100.000 completos: pagás el reparto —digamos Gs. 20.000, que además le cobraste al cliente como envío— y el resto es tuyo.
Sobre 300 pedidos al mes, esa diferencia de comisión son Gs. 7.500.000 que se quedan en tu caja en lugar de irse en comisiones. Con eso pagás sobradamente el sistema que necesitás para tomar los pedidos, y todavía te sobra.
Con PedíAcá cada restaurante tiene su propia página de pedidos —con tu menú, tus fotos, tus zonas y tus medios de pago— sin comisión por pedido y con tus clientes en tu base. Lo probás sin tarjeta, y el reparto lo organizás con tu cadete o con cadetería, como más te convenga. Podés tener el delivery online funcionando en una tarde.
Preguntas frecuentes
Cuánto cuesta abrir el delivery propio de un restaurante
Cómo defino el costo de envío por zona
Qué medios de pago conviene aceptar en el delivery
Conviene el delivery propio o usar las apps de delivery
Cómo organizo la cocina para el pico del fin de semana
Seguí leyendo
- Delivery propioTu página de pedidos con zonas, costo de envío y medios de pago locales, sin comisión por pedido.
- Seguimiento del pedidoEl cliente ve en qué estado va su pedido, del recibido al en camino, sin llamarte a preguntar.
- Pantalla de cocinaTodos los pedidos en curso en un tablero para que la cocina no se tape en el pico del fin de semana.
- PromocionesEnvío gratis por monto, descuentos por pedir directo y ofertas para subir el ticket promedio.
