PedíAcá
Una comensal pidiendo desde el QR de su mesa

Guía

Cómo hacer un menú QR para tu restaurante: la guía completa paso a paso

Cómo hacer un menú QR para tu restaurante: armar la carta, generar el código, imprimir el cartel y ponerlo en la mesa. Y cómo lograr que el mismo QR reciba pedidos.

Gratis para empezar. Sin tarjeta.

Un menú QR es simple de explicar: el cliente apunta la cámara del celular a un código impreso en la mesa y se le abre tu carta en la pantalla. Nada de plastificar, nada de repartir cartas físicas que se manchan. Pero hay una diferencia enorme entre un QR que abre un PDF viejo y uno que abre una página con fotos donde el cliente además puede pedir. Esta guía recorre los dos caminos y cómo armar el bueno.

Te llevamos por los pasos concretos: preparar la carta, generar el código, imprimir el cartel, ubicarlo bien en la mesa y mantenerlo actualizado sin tener que reimprimir nada. Al final queda claro por qué el mismo QR que muestra el menú puede ser también tu canal de pedidos.

En 30 segundos

  • Un QR que abre un PDF se ve chico en el celular y hay que resubir el archivo con cada cambio de precio.
  • Si el QR apunta a tu página, el cartel impreso nunca cambia aunque la carta cambie mil veces.
  • Imprimir el código de 3 × 3 cm como mínimo, oscuro sobre fondo claro y sin brillos que compliquen la lectura.
  • El mismo QR puede tomar el pedido desde la mesa: la ronda va a cocina y se suma a la cuenta.

Qué es un menú QR y qué conviene que abra

Un código QR es una imagen cuadrada que codifica una dirección web. Cuando el cliente lo escanea con la cámara, el celular abre esa dirección. Así que hacer un menú QR es, en el fondo, dos cosas: tener el menú publicado en algún lado con su propia dirección, y generar el código que apunta ahí.

Acá está la decisión que define todo el resto. La versión rápida es subir un PDF de tu carta a la nube y generar un QR que lo abra. Funciona, pero con límites.

Lo que te deja el PDF

  • No tiene fotos que den ganas.
  • Se ve chico en el celular y obliga a hacer zoom.
  • Cada vez que cambia un precio hay que volver a subir el archivo.

La versión buena es que el QR abra una página web pensada para el celular.

Lo que te da una página

  • Foto de cada plato.
  • Categorías que se recorren con el dedo.
  • Precios claros como Gs. 45.000.
  • La posibilidad de que el cliente pida desde ahí.

Conviene el segundo camino desde el principio; migrar después cuesta más.

Paso 1: armar y ordenar tu carta antes de digitalizar

Antes de tocar ninguna herramienta, ordenar el contenido. Agrupar los platos en categorías claras (entradas, principales, para compartir, bebidas, postres) porque en el celular el cliente navega por secciones, no leyendo todo de corrido. Poner nombre, una descripción corta y honesta, y el precio de cada ítem.

Hay dos cosas que en el papel no importan y en la pantalla sí.

  • Las fotos: una imagen de cada plato muestra lo que la descripción solo promete, así que conviene fotografiar los productos con luz natural.
  • Los datos que cambian seguido (precios, platos del día, lo que se agotó): en digital se editan en segundos, pero conviene tenerlos identificados desde ahora para no arrastrar información vieja.

Paso 2: publicar el menú en una página, no en un PDF

Para que el QR tenga a dónde apuntar, el menú necesita una dirección web. Un PDF también tiene dirección, pero te deja con la carta estática que mencionamos: sin fotos grandes, sin buen scroll en el celular y con reimpresión mental cada vez que algo cambia.

La alternativa es una página propia del restaurante, con tu nombre, tu logo y tu carta cargada como catálogo, no como imagen. En PedíAcá cada restaurante tiene su propia dirección del tipo pediaca.app/tu-restaurante, con las fotos y las categorías ya listas para el celular. Los platos se cargan una vez y quedan publicados. Se puede empezar sin tarjeta para ver cómo queda tu carta antes de decidir nada.

Ver cómo funciona el menú digital

El menú publicado como página con fotos, no como archivo para descargar.

Paso 3: generar el código QR que apunta a tu menú

Con la dirección de tu menú en la mano, generar el código es lo más fácil de todo. Existen generadores de QR gratuitos en la web.

  1. 1

    Pegar la dirección de tu página

  2. 2

    Elegir el tamaño

  3. 3

    Descargar la imagen

    Idealmente en formato vectorial (SVG o PDF) para que se imprima nítida en cualquier tamaño.

Un detalle que evita dolores de cabeza: conviene un QR que apunte a una dirección estable, no a un archivo puntual. Si mañana cambia el PDF, el código viejo puede quedar apuntando a un archivo que ya no existe y el cliente ve un error. Cuando el QR apunta a tu página, la dirección nunca cambia aunque la carta cambie mil veces. Por eso en PedíAcá el QR de tu local ya viene generado y listo para descargar desde el panel, atado a tu dirección para siempre.

Paso 4: imprimir el cartel y armar el soporte de mesa

El QR por sí solo no alcanza: el cliente tiene que saber qué es y qué gana escaneándolo. Armar un cartelito con el código bien grande y una instrucción corta al lado: la carta acá, o pedir desde la mesa si el mismo código además toma pedidos.

3 × 3 cm

el tamaño mínimo del código impreso para que la cámara lo lea sin esfuerzo

Para el soporte físico hay opciones según el presupuesto.

  • Un display acrílico de mesa: los tipo portarretrato en L son ideales y baratos.
  • Una calcomanía sobre la mesa.
  • El cartel plastificado, la opción más económica.

Imprimir en buena calidad, con buen contraste (código oscuro sobre fondo claro) y sin brillos que compliquen la lectura. Un QR borroso o demasiado chico no se lee, y el cliente abandona antes de ver la carta.

Paso 5: dónde poner el QR para que se use de verdad

La ubicación decide si el menú QR se usa o se ignora.

  • En una mesa, el mejor lugar es el centro, en un soporte parado que se vea apenas el cliente se sienta, no una calcomanía plana que hay que buscar.
  • Si el local tiene barra, sumar uno en la barra.
  • Si hay take away, poner uno en el mostrador y otro en la vidriera para el que pasa por la vereda.

Repetir el código en más de un punto de contacto: la mesa, la puerta, el ticket, tus redes. Cuantos más lugares tenga el mismo QR, más natural se vuelve que la gente lo escanee. Y si el código abre una página que además toma pedidos, cada cartel deja de ser solo un menú: es una puerta de entrada a un pedido, dentro y fuera del local.

Ver cómo funciona el QR de mesa

El cliente escanea en la mesa, mira la carta y pide desde ahí.

Lo mejor del menú QR: se edita sin reimprimir nada

Acá está la ventaja que el papel nunca va a dar.

Cuando el QR apunta a tu página, el código impreso nunca cambia, pero lo que muestra sí.

Sube el precio de la carne, se agota el flan, entra un plato nuevo: se edita en el panel y en el próximo escaneo el cliente ya ve la versión nueva. Cero reimpresiones, cero carta vieja circulando por las mesas.

Eso convierte al menú en algo vivo. Se puede apagar un plato cuando se termina — o cargarle stock y que se apague solo: el contador baja con cada venta y al llegar a cero el plato desaparece de la carta online —, mostrar la promo del día solo hoy, o cambiar la carta de estación en un minuto. El cartel de la mesa sigue siendo el mismo de siempre.

El mismo QR es también tu canal de pedidos

Con eso ya está lo importante resuelto: un QR que abre una página con fotos que se actualiza al instante. El último salto es que ese mismo código no solo muestre el menú, sino que reciba el pedido. El cliente escanea, arma su ronda desde la mesa y la envía a cocina, sin esperar que alguien venga a tomarle la orden; cada ronda se suma a la cuenta abierta de la mesa y se paga todo junto al final.

En PedíAcá ese pedido cae directo en la pantalla de cocina, así que el mesero deja de hacer de intermediario y el flujo es más rápido. El mismo código sirve para el que está sentado en la mesa (consumo en el local) y para el que quiere pedir para llevar o a domicilio desde su casa. Un solo QR, tu marca, sin comisión por pedido: el menú y el canal de ventas son la misma cosa.

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