PedíAcá
Varios comensales armando el pedido desde sus teléfonos

Guía

Pedidos por WhatsApp: cómo funcionan y cómo recibirlos ordenados

Cómo funcionan los pedidos por WhatsApp, cómo hacer uno paso a paso y cómo recibirlos ordenados en un restaurante: el pedido se arma en el menú y llega escrito.

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Los pedidos por WhatsApp son la forma más común de comprar comida en buena parte de Latinoamérica: el cliente le escribe al local, dice qué quiere y espera la confirmación. El problema no es WhatsApp: es el chat suelto. Cuando cada pedido llega como una conversación libre, el local copia direcciones a medias, adivina si el cliente pidió con papas o sin, y pierde el hilo entre diez chats abiertos al mismo tiempo.

Esta guía responde primero las tres preguntas con las que la mayoría llega hasta acá —cómo funcionan los pedidos por WhatsApp, cómo hacer uno y cómo realizarlos desde un restaurante— y después muestra cómo dejarlos ordenados: el cliente arma el pedido en el menú del local, el pedido sale escrito con ítems, entrega y forma de pago, y la conversación sigue en el chat de siempre.

En 30 segundos

  • Un pedido por WhatsApp funciona en tres pasos: abrir el menú del local por un link o un QR, armarlo, y enviarlo escrito.
  • Del lado del cliente son cinco toques: elegir los platos, elegir la entrega, cargar los datos, elegir la forma de pago y confirmar.
  • Del lado del local hacen falta tres cosas: un menú cargado, un link propio para compartir y un lugar donde el pedido quede registrado.
  • El chat es un gran canal de conversación y un mal formulario: con veinticinco pedidos por noche se rompe.
  • No hace falta la API de WhatsApp Business ni un bot: el enlace al chat del local es gratis y no lo aprueba nadie.

Cómo funcionan los pedidos por WhatsApp

Un pedido por WhatsApp funciona en tres pasos: el cliente abre el menú del local desde un link o un código QR, arma el pedido eligiendo platos y extras, y el pedido sale escrito —con los ítems, el total y el tipo de entrega— hacia el local. La conversación sigue en el chat: ahí se acuerdan la demora, el costo del envío y la forma de pago.

Hay dos formas de que ese pedido llegue, y conviene entender la diferencia antes de elegir una:

Las dos formas

  • Al panel del local. El cliente confirma en el menú y el pedido entra a la pantalla de pedidos, con aviso al instante. El chat queda para confirmar y para avisar que ya sale.
  • Al chat, ya escrito. El botón del carrito abre el WhatsApp del local con el pedido redactado: cada línea con su cantidad y sus extras, el total y si es delivery o retiro. Lo envía el cliente desde su propio WhatsApp. Es el modo WhatsApp.

Lo que las dos formas tienen en común es que el pedido deja de escribirse a mano. Nadie transcribe, nadie suma, nadie repregunta qué llevaba la milanesa. Lo que cambia entre una y otra es dónde queda registrado y si el cobro puede ir por adelantado.

No hay bots en el medio: PedíAcá no manda mensajes ni lee la conversación. El chat sigue siendo entre el local y su cliente.

Ver el modo WhatsApp

El botón del carrito abre el chat del local con el pedido ya redactado.

Cómo hacer pedidos en WhatsApp, del lado del cliente

Para hacer un pedido en WhatsApp hay que abrir el link del local —el que está en su estado, en su bio de Instagram o en el QR de la mesa—, tocar los platos, elegir los extras, cargar la dirección o el horario de retiro y confirmar. El pedido queda escrito y se envía. No hace falta instalar ninguna aplicación: el menú se abre en el navegador del teléfono.

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    Abrir el link del local

    Se abre el menú con fotos, precios y lo que está disponible hoy.

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    Tocar los platos y elegir las opciones

    Tamaño, punto de cocción, agregados y las aclaraciones que hagan falta.

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    Elegir cómo se recibe

    Delivery a una dirección, retiro en el local, o en la mesa con el QR.

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    Elegir la forma de pago

    Entre las que el local habilitó; se ven en la misma pantalla.

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    Confirmar

    El pedido sale escrito y el local responde por el chat.

Si el local tiene el modo WhatsApp activo, ese último toque abre el chat con el pedido ya redactado y sólo queda enviarlo. Y si WhatsApp no abre —pasa en el navegador de Instagram y en una computadora sin sesión iniciada—, al lado del botón está «Copiar el pedido» para pegarlo en el chat a mano.

Ver el QR de mesa

El mismo pedido, pero desde la mesa: un código por mesa abre el menú del local.

Cómo realizar pedidos por WhatsApp en un restaurante

Para realizar pedidos por WhatsApp desde un restaurante hacen falta tres cosas: un menú digital con precios y extras, un link propio para compartir, y un lugar donde el pedido quede registrado. Con eso el chat deja de ser el formulario y vuelve a ser lo que hace bien: hablar con el cliente.

Lo que hay que tener listo

  • El menú cargado, con categorías, precios y los extras definidos.
  • El link propio del local, del tipo pediaca.app/tu-local, y su código QR.
  • El número de WhatsApp del local en formato internacional, con el código de país.
  • Los medios de pago que el negocio acepta, habilitados en el panel.

Nada de esto necesita la API de WhatsApp Business ni un bot que conteste. El enlace al chat del local es gratis y no lo aprueba nadie. Lo que sí importa es el formato del número: sin el código de país el enlace no abre, y por eso el panel no deja activar el modo WhatsApp hasta que el número esté bien.

El resto de esta guía es ese armado, paso por paso: el menú, el link, la confirmación y el cobro.

Ver cómo funcionan los pedidos directos

El pedido entra armado al panel, con la entrega y la forma de pago anotadas.

Por qué el chat suelto se rompe cuando el local crece

Con cinco pedidos por noche, el chat libre funciona. Con veinticinco, se rompe. Los mensajes se cruzan, un cliente escribe mientras el local atiende a otro, y las variantes se pierden: quién pidió la pizza grande, quién la mediana, quién sin cebolla. Cada error es un plato rehecho o un cliente molesto.

El otro agujero es el registro. En un chat no queda claro qué se pidió ni a qué precio, y a fin de mes no hay forma de saber cuántos pedidos entraron ni cuáles fueron los platos más vendidos. La dirección llega en tres mensajes distintos, el pago queda en un «después te confirmo», y lo importante se diluye entre stickers y audios.

El chat es un excelente canal de conversación, pero un mal formulario.

Se le pide que haga dos trabajos a la vez y falla en el segundo. La clave es separarlos: que el pedido entre estructurado y que WhatsApp quede para lo que hace bien, hablar con el cliente.

Armar el menú una sola vez

Todo empieza por el menú. Se cargan las categorías —entradas, principales, bebidas, postres— y cada plato con su foto, su descripción y su precio en la moneda del local. Los extras y las variantes se definen una sola vez: tamaños, punto de cocción, agregados, para que el cliente elija sin que haya que preguntarle nada.

Este es el paso que ordena todo lo demás. Cuando el menú tiene las opciones bien definidas, el pedido llega completo por definición: no puede faltar el dato de si la hamburguesa va con papas, porque el cliente ya lo eligió.

Un menú bien armado evita los errores antes de que ocurran.

El menú se carga desde el panel y queda publicado en la página propia del local al instante. Al cambiar un precio o marcar un plato como agotado, se refleja en el momento, sin reimprimir nada ni avisar por chat.

Ver cómo funciona el menú digital

La carta con fotos y precios que se arma una sola vez y se edita cuando haga falta.

Compartir el link y el QR por todos lados

Con el menú publicado queda una dirección propia del tipo pediaca.app/tu-local. Ese link es el nuevo punto de entrada de los pedidos, y conviene que esté en todos lados.

Dónde poner el link

  • En el estado de WhatsApp.
  • En la bio de Instagram.
  • En el mensaje automático de bienvenida de WhatsApp Business.
  • En el pie de cada respuesta.
  • En la ficha de Google del local, donde va el botón de pedidos.

Para el salón y el mostrador, el panel genera un código QR que el cliente escanea con la cámara y cae directo en el menú. Sirve en la mesa, en el volante, en la caja y hasta en la bolsa del delivery, para que el próximo pedido entre solo. Cada punto de contacto físico se vuelve una puerta al pedido digital.

El objetivo es simple: que cuando alguien quiera pedir, en vez de escribir un «hola» que arranca la conversación desordenada, toque el link y llegue al menú. Conviene configurar el mensaje automático de WhatsApp Business para que responda con el enlace apenas alguien escribe.

Ver cómo funciona tu página

Un solo link con tu marca para el chat, el QR y la bio de tus redes.

Recibir el pedido armado y confirmar por el chat

Cuando el cliente confirma, el pedido entra completo. No hay nada que transcribir ni que sumar a mano. Se lee, se manda a cocina y se confirma.

Qué llega en cada pedido

  • Los ítems con sus variantes y aclaraciones.
  • El total calculado.
  • La dirección con sus referencias, cuando es delivery.
  • El tipo de entrega: delivery, retiro o en mesa.
  • La forma de pago elegida.

La confirmación va por WhatsApp, donde el cliente se siente cómodo: «Recibimos tu pedido, sale en 35 minutos». Ahí se mantiene el trato cercano de siempre, apoyado en un pedido que ya está bien registrado. Si el cliente quiere agregar algo, se coordina por el mismo chat antes de mandarlo a cocina.

Cada pedido queda guardado con fecha, monto y detalle. A fin de semana queda a la vista cuántos pedidos entraron y por qué canal —online, mostrador o teléfono—, cuánto se facturó y qué platos se vendieron más, sin revisar chats uno por uno. Ese registro es lo que permite decidir en vez de adivinar.

Ver el seguimiento del pedido

El cliente sigue el estado de su pedido sin preguntar por chat cada diez minutos.

Cómo se cobra un pedido que entra por WhatsApp

El cobro no lo define WhatsApp: lo define el local. En el panel se habilitan los medios que el negocio acepta y el cliente elige uno al confirmar el pedido: efectivo al recibir, transferencia, un link de pago propio del local, o Mercado Pago cuando el local lo conecta.

Con Mercado Pago conectado, el pedido puede entrar ya pagado y el panel lo muestra así. Con los otros tres medios, el pedido entra con la forma de pago anotada y el cobro se cierra como siempre lo cierra el local. Conviene decirlo de frente: el procesador cobra su propia comisión — la que PedíAcá no cobra es la comisión por pedido.

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de comisión por pedido. El plan es una cuota mensual fija, en dólares.

Con el modo WhatsApp activo, el cobro online queda apagado a propósito, junto con los cupones y los sellos: el pago se acuerda en la conversación, que es como ya trabaja el local que eligió ese modo. El panel lo avisa antes de activarlo, no en letra chica.

Ver cómo funciona el cobro

Qué medios se habilitan en el panel y cuáles dejan el pedido ya pagado.

Consejos para que la transición sea suave

No conviene cortar el chat de golpe. Al principio va a seguir llegando algún «hola, quiero una pizza», y está bien que así sea.

  • Responder con calidez y con el link. Y si un cliente de siempre prefiere dictar el pedido, se lo carga en la caja como pedido por teléfono: entra al mismo panel y queda en los mismos números.
  • Poner el link en el mensaje de bienvenida automático de WhatsApp Business, para que responda las 24 horas incluso en plena cocina. Es la forma más barata de redirigir sin sonar frío. Sumar una línea corta con la ventaja para el cliente: ver fotos, precios claros y elegir con calma.
  • Empezar por los platos estrella con buenas fotos: son los que más se piden y los que más ganan al mostrarse bien. En un chat de texto el cliente no ve nada; en el menú ve el plato antes de elegir.
  • Si el local reparte con gente propia, dejar el reparto configurado antes de abrir el canal: las zonas y el costo del envío dejan de discutirse en cada chat.

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