
Producto · Menú inteligente
Un menú que sabe qué mostrar en cada momento
La carta con fotos, en ocho idiomas y filtrable por lo que cada uno come. Con un rail que propone lo que va con la hora y el clima, y un carrito que sugiere lo que acompaña.
Lo primero que se ve
Una carta con fotos, sin sesión de fotos
El menú entra por categorías, con su precio, su descripción y su foto. El que no tiene fotos propias elige de una biblioteca por tipo de plato y su carta deja de ser una lista de texto — que es la diferencia entre mirar y pedir.
Más pedidoDoble cheddar
Doble carne, cheddar y panceta
$ 62.000

Napolitana
Con jamón y muzzarella
$ 58.000
La biblioteca
Fotos listas por tipo de plato
Hamburguesas, pizzas, milanesas, café, postres. Se elige una y el ítem queda presentable el primer día.
AgotadoSorrentinos
$ 55.000
Lo que no hay
Se agota solo
Se carga cuántas porciones quedan y el número baja solo con cada pedido. Al llegar a cero el plato deja de ofrecerse, sin que nadie tenga que acordarse de sacarlo. Nadie paga algo que después hay que devolverle.
Buscar en el menú
Milanesa napolitana
Milanesa a caballo
Cartas largas
Buscar sin tildes ni mayúsculas
“cafe” encuentra “Café” y “te” encuentra “Té”. En una carta de cien ítems, buscar es más rápido que scrollear.
Quién habla arriba de la carta
Tres secciones arriba del menú, y cada una puede probar lo que dice
Lo que el comensal ya pidió en ese teléfono, los platos que el local eligió a mano, y los que más se piden según el conteo real de pedidos. Cada sección aparece solo cuando tiene con qué respaldarse, y cuando no la tiene, no aparece: el menú arranca en la primera categoría, limpio.
Recomendados de la casa
Los eligen ustedes
“Recomendados de la casa”
Hasta seis platos elegidos a mano, arriba de todo, con el nombre fijo. No compiten con nada ni dependen de que el sistema los descubra: si están marcados, están ahí.
Sin inventar
Si no hay con qué respaldarlo, la sección no aparece
“Los más pedidos” necesita tres platos distintos con tres unidades vendidas cada uno. Un local recién abierto no la muestra, y eso es lo correcto: prueba social de uno o dos juega en contra.
Quién afirma cada una
Cartas que empiezan y terminan
El menú del mediodía se muestra al mediodía, y después se va solo
Cada categoría de la carta puede tener su horario, su temporada, o las dos cosas. El menú ejecutivo aparece a las 11:30 y desaparece a las 14:00; la carta de Navidad corre entre dos fechas y se apaga sola el 26. Nadie tiene que acordarse de sacar nada.
Menú del mediodía
11:30–14:00 · todos los días
El horario
Las mismas franjas que los horarios del local
Se elige por día, con turnos partidos si hacen falta — es la misma grilla con la que se cargan los horarios de apertura, no un segundo formato que aprender. Y se lee con el reloj del local, no con el del comensal.
Menú de Navidad
Del 20 al 25 de dic · 20:00–23:30
El 26 la categoría ya no está. Nadie tiene que entrar a sacarla.
La temporada
Entre dos fechas, y el último día entero
Una carta de temporada corre desde un día hasta otro, y cada extremo es opcional: sólo desde, sólo hasta, o los dos. El último día se ve completo, hasta que termina el servicio de esa noche — aunque el turno cruce la medianoche.
Al confirmar el pedido
“Milanesa a la napolitana” no se puede pedir ahora: «Menú del mediodía» vuelve mañana a las 11:30.
Fuera de su momento
No aparece en gris: no aparece
La categoría fuera de su horario o de su temporada desaparece de la carta junto con sus platos — de las secciones, del buscador y de las sugerencias. El comensal ve la carta de lo que sí puede pedir ahora, sin un cartel que le explique lo que no. Y lo que de verdad importa: tampoco se puede pedir con la página abierta de antes. Si alguien armó el carrito a las 13:50 y confirma a las 14:05, el pedido no entra y se le dice cuál plato quedó fuera y desde cuándo vuelve.
Antes de cerrar el pedido
Al agregar un plato, el menú propone lo que suele acompañarlo
Una hamburguesa pide papas y algo para tomar; un café pide medialunas. La sugerencia aparece en el carrito, con su precio y un solo toque para sumarla. Es el ticket promedio que un mozo levanta preguntando “¿algo para tomar?” — el mismo, sin que nadie tenga que preguntar.
Va bien con esto
En el carrito
Va bien con esto
Nunca sugiere otra hamburguesa cuando ya hay una: propone el complemento, no más de lo mismo.
Lo que se puede comer
El que no come gluten no debería tener que preguntar
Cada plato lleva sus tags —vegetariano, vegano, sin TACC, sin lactosa, picante— y el comensal filtra por lo que come. El que además guarda sus alergias en su cuenta ve un aviso en los platos que las contienen, en cualquier local de PedíAcá y desde cualquier teléfono.
Lo que como
Lo que evito
El filtro
La carta, solo con lo que sirve
Se elige una vez y el menú se recorta. Sin recorrer treinta platos preguntándose cuál se puede.

Ensalada César
Con aderezo de la casa
$ 42.000
Contiene lácteos
El aviso
Una referencia, no una garantía
El aviso de alérgenos va discreto en el plato: sirve para preguntar mejor, no para reemplazar la pregunta.
Para el que no habla español
La misma carta, en ocho idiomas
El turista abre el menú y lo lee en inglés, portugués, alemán, francés, italiano, chino, japonés o coreano. El borrador lo hace la traducción automática y el dueño lo corrige donde quiera — y lo que corrige a mano no se vuelve a pisar.
Idioma del menú
El switch
Idiomas, no banderas
Cada idioma aparece escrito en su propio idioma. Una bandera es un país, no un idioma, y el que habla portugués no siempre es de Brasil.
En la cocina
La comanda sigue llegando en español
El comensal pide en su idioma y el ticket sale como siempre. Nadie en la cocina tiene que traducir nada.
Pedido #128
Antes de empezar
Antes de decidir
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