
Producto · Menú inteligente
Un menú que sabe qué mostrar en cada momento
La carta con fotos, en ocho idiomas y filtrable por lo que cada uno come. Con un rail que propone lo que va con la hora y el clima, y un carrito que sugiere lo que acompaña.
Gratis para empezar. Sin tarjeta.
Lo primero que se ve
Una carta con fotos, sin sesión de fotos
El menú entra por categorías, con su precio, su descripción y su foto. El que no tiene fotos propias elige de una biblioteca por tipo de plato y su carta deja de ser una lista de texto — que es la diferencia entre mirar y pedir.

La biblioteca
Fotos listas por tipo de plato
Hamburguesas, pizzas, milanesas, café, postres. Se elige una y el ítem queda presentable el primer día.
Lo más pedidoDoble cheddar
Doble carne, cheddar y panceta
Gs. 62.000

Napolitana
Con jamón y muzzarella
Gs. 58.000

Lo que no hay
Se agota solo
Se carga cuántas porciones quedan y el número baja solo con cada pedido. Al llegar a cero el plato deja de ofrecerse, sin que nadie tenga que acordarse de sacarlo. Nadie paga algo que después hay que devolverle.
AgotadoSorrentinos
Gs. 55.000

Cartas largas
Buscar sin tildes ni mayúsculas
“cafe” encuentra “Café” y “te” encuentra “Té”. En una carta de cien ítems, buscar es más rápido que scrollear.
Buscar en el menú
Milanesa napolitana
Milanesa a caballo
La hora y el clima
El menú no muestra lo mismo a las 8 que a las 23
Un rail arriba de la carta propone lo que va con ESE momento: café y medialunas a la mañana, algo fresco cuando hace calor, hamburguesas a la trasnoche. La hora la pone el teléfono del comensal y el clima sale del pronóstico del lugar del local.

El rail
“Para el almuerzo”, “Con este calor”
El título del rail dice por qué está ahí. No es una vitrina genérica: es una razón.
Con este calor

Sin inventar
Si el local no lo vende, el rail no aparece
Un local que solo hace hamburguesas nunca muestra un rail de desayuno. Antes que proponer de más, no propone.
Lo que mira el rail
Antes de cerrar el pedido
Al agregar un plato, el menú propone lo que suele acompañarlo
Una hamburguesa pide papas y algo para tomar; un café pide medialunas. La sugerencia aparece en el carrito, con su precio y un solo toque para sumarla. Es el ticket promedio que un mozo levanta preguntando “¿algo para tomar?” — el mismo, sin que nadie tenga que preguntar.

En el carrito
Va bien con esto
Nunca sugiere otra hamburguesa cuando ya hay una: propone el complemento, no más de lo mismo.
Va bien con esto
Lo que se puede comer
El que no come gluten no debería tener que preguntar
Cada plato lleva sus tags —vegetariano, vegano, sin TACC, sin lactosa, picante— y el comensal filtra por lo que come. El que además guarda sus alergias en su cuenta ve un aviso en los platos que las contienen, en cualquier local de PedíAcá y desde cualquier teléfono.

El filtro
La carta, solo con lo que sirve
Se elige una vez y el menú se recorta. Sin recorrer treinta platos preguntándose cuál se puede.
Lo que como
Lo que evito

El aviso
Una referencia, no una garantía
El aviso de alérgenos va discreto en el plato: sirve para preguntar mejor, no para reemplazar la pregunta.

Ensalada César
Con aderezo de la casa
Gs. 42.000
Contiene lácteos
Para el que no habla español
La misma carta, en ocho idiomas
El turista abre el menú y lo lee en inglés, portugués, alemán, francés, italiano, chino, japonés o coreano. El borrador lo hace la traducción automática y el dueño lo corrige donde quiera — y lo que corrige a mano no se vuelve a pisar.

El switch
Idiomas, no banderas
Cada idioma aparece escrito en su propio idioma. Una bandera es un país, no un idioma, y el que habla portugués no siempre es de Brasil.
Idioma del menú

En la cocina
La comanda sigue llegando en español
El comensal pide en su idioma y el ticket sale como siempre. Nadie en la cocina tiene que traducir nada.
Pedido #128
Antes de empezar
Empezar la prueba gratis, hoy
Sin tarjeta. Se cancela en cualquier momento.



